Somos

La búsqueda del equilibrio es instintiva. Es parte de nuestro ser humanos. Hemos llegado a un punto en la evolución de los centros urbanos en que nos hemos convertido en haceres humanos y hemos olvidado ser.

Por eso la búsqueda debe ser ahora consciente. La práctica macrobiótica es una filosofía de vida. Es creer que el camino es más importante que la meta, en todos los órdenes de la vida.  Y vivirlo con alegría.  Es saber que siempre va a haber algo más que aprender de la cocina, del mundo, de nosotros mismos. Es asumir la responsabilidad por nuestra propia existencia y por nuestro lugar en la vida de los demás. Es descansar sobre la seguridad de que no estamos solos: somos parte de una delicada red que conecta al chacarero que cosechó las verduras que comemos con el ingeniero que supervisó la fabricación de la olla en donde las cocinamos. Es la oportunidad de descubrir cuál es nuestro deseo más profundo y la fortaleza para decidirnos a vivirlo.

La práctica macrobiótica no es un fin en sí mismo sino el comienzo. Es un recurso a través del cual podemos acercarnos a eso que hace que nos levantemos todas las mañanas. Eso que nos da la certeza de quiénes somos.

En Integral cocinamos y dictamos cursos con el entusiasmo de haber encontrado la senda hacia nuestro lugar en el mundo.

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